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miércoles, 25 de mayo de 2011

Reflexión Bloque II

El nombre de este bloque, “la literatura de autor”, no me llamaba la atención desde un principio como supongo que a la mayoría de la clase. Pero a medida que se iba desarrollando se volvía más interesante que desde un comienzo parecía.
Al comenzar el bloque se describió “literatura infantil” y que esta se empezó a desarrollar en una época ya tardía –teniendo en cuenta que es el siglo VIII. Cuando ahora se dice que la literatura infantil en aquella época servía para los intereses propios de los adultos, sería muy difícil de creer que esto ocurriera hoy en día.
Otro aspecto a destacar ha sido la distinción entre literatura, paraliteratura y subliteratura. Apenas sabía que había estas tres distinciones y mucho menos las distinciones, pero una vez finalizado el bloque II.
Por último, he de destacar también el análisis de libros. He visto muy útil para mi futuro profesional el saber analizar un libro de literatura infantil. Previamente me preocupaba el no saber a qué edad podría ir destinado un libro, pero ahora más o menos puedo ubicarlo. Digo más o menos porque esta técnica se irá refinando a través de la práctica.
En conclusión he de decir que he aprendido mucho en este bloque, principalmente de los comienzos de la literatura infantil, así como analizar libros, además de diferenciar un álbum de imágenes y un texto de autor.

domingo, 1 de mayo de 2011

Historia II. Fortún y Bastolozzi.

Durante el siglo XX otras editoriales paralelas a la de Calleja surgieron, como Bruguera o Molino, pero con nuevos adelantos técnicos pero tratando igualmente con la literatura didáctica.

A finales de los años veinte la literatura comienza a cambiar, y un nombre que destaca entre todos es el de Elena Fortún quien dejó de lado la literatura didáctica para centrarse en el disfrute del niño.  Destaca Celia, escrita por primera vez en 1928. Por primera vez en la literatura infantil, el personaje principal es una niña real con una psicología y más de una característica y sin la influencia de lo que los padres quieren que sean sus hijos.
Cuando salió esta saga de libros, tuvo un éxito moderado, pero lo consideraron una forma muy diferente de hacer literatura infantil debido a su psicología y a su crecimiento a lo largo de la saga como sus lectores también lo hacían.

Otro nombre que también destacó en la década de los veinte fue el de Salvador Bartolozzi, un artista interdisciplinar.
En Madrid era muy conocido Gregorio Martínez Sierra ya que era el director artístico de uno de los teatros más importantes de la capital en el cual Bartolozzi tenía permiso para representar obras a los niños. Comenzó a tener un espacio los sábados por las mañanas y destacaba por utilizar marionetas en sus espectáculos. Su primer espectáculo fue Pinocho y Chapete, aunque también destaca Pipo y Pipa. Se puso tan de moda sus aventuras que fueron escritas para mantenerlas.

Independientemente a estos autores seguía en curso la literatura tradicional de la vida de los santos.

A lo largo del siglo XX y antes de que apareciera la televisión, había lectores de cuentos que narraban por partes historias. Unas de las más famosas son la de Matilde, Perico y Periquín, el cual enseguida surgió un libro; Tomasita; o Antoñita la fantástica de la cual también apareció un libro con una psicología y un crecimiento realista.

La historia I. Calleja.

No fue hasta principios del siglo XX cuando aparece el concepto de Literatura Infantil, pero previamente existía la “literatura didáctica” pensada y escrita para educar unos determinados valores. En estos cuentos estaban hechos por los adultos con el fin de educar desde su punto de vista y sus necesidades de tal manera que estaba enfocado para que los niños aprendieran algo y no por el mero entretenimiento. Algunos ejemplos de ello puede ser Caperucita Roja cuyo valor es no desobedecer a la madre, o Pinocho, no mentir. Esto no explica que esta literatura tenga moraleja ya que ésta debe estar escrita.

A finales del siglo XIX destacó entre la población un hombre cuyo nombre era Saturnino Calleja quien abrió una editorial y comenzó a editar libros para niños.
En aquella época los libros eran muy caros y por ello se le ocurrió una idea para venderlos más baratos: muy pequeños y con un papel de peor calidad. Cada semana se vendía un libro nuevo.

Aparentemente eran libros folclóricos, pero en realidad tenía contratados autores que los redactaban. Además, estos libros iban destinados a niños que ya tenían conocimientos de lectura.
A parte de estos libros destacados por su precio, también editaba libros más caros los cuales tenían tapa dura, colores más definidos- aunque en el interior eran de peor calidad que en la portada-, mejor calidad del papel, color oro…Estas ediciones eran para gente más adinerada y con un conocimiento mayor de lectura ya que estos niños tenían unos estudios privados.

La literatura infantil debía ser, como decía Calleja y lo que había en aquella época, educación moralizante y pedagógica. Esta moral era cristiana de tal manera que influía en la literatura en el modo que en vede salir un amigo o hadas las que ayudan a los protagonistas, es un ángel de la guarda.

De tal manera, Calleja tenía dos tipos de libros:
-          Aquellos que simulan ser cuentos folclóricos, pasados en un tiempo remoto con príncipes y un largo etcétera, pero muy moralizantes.
-          Aquellos que están ambientados en la época del momento y realistas.

Estos últimos dan la sensación de realistas, pero sólo tiene la ambientación ya que los personajes que podrían ser identificados por los lectores son planos y sólo evolucionan si les ocurre algo, de tal manera que los lectores no se asemejan a los personajes.

Definición álbum de imágenes y textos de autor.

Un álbum de imágenes es un libro que normalmente es narrativo en los que las ilustraciones tienen tanto componente artístico como el texto. Este tipo de libros va dirigido a niños que saben leer de forma arcaica y se apoyan en las imágenes para seguir el hilo de la historia, o bien aquellos prelectores. En algunos casos no hay siquiera texto, sino que la narración se rige por las imágenes.

En cambio, los textos de autor es algo escrito por alguien, es decir, son textos que fueron firmados con un nombre aunque sea anónimo o con algún pseudónimo.

Y una vez explicados, veremos cuál es su historia.